En el 2011 fue cuando me decidí a estudiar por primera vez dirección de cine. Hasta entonces me encantaba el cine y ver películas era una forma de evadirme pero también de entenderme a mi mismo y sentir que no estoy solo en el mundo, que hay mas personas que sienten cosas parecidas a mi y también otras que son totalmente opuestas.

Durante mi infancia era muy importante ver películas. No entiendo como hay padres que prohiben a sus hijos ver la tele o ir al cine. Las películas me hicieron de psicólogo de alguna manera, y me daban algo que ni mis padres ni el colegio o instituto me podían dar. Hoy en día es diferente porque con la introducción de Netflix, HBO e internet en general, la infancia de muchos niños y niñas ha cambiado radicalmente. En mi época la forma de ver pelis era irse al Videoclub o ver el tostón de la tele los fines de semanas por la tarde.

Mi primer cortometraje lo hice como trabajo final para el curso online en dirección de cine de la escuela Nucine, Valencia. Me apunte a este curso mientras trabajaba como dentista part-time en la clínica de mi padre. Como tenia bastante tiempo libre, eso me permitía poder concentrarme en el curso de cine y escribir el guión de mi primer corto, que llame “Sentimientos Acromáticos”.

Por primera vez estaba haciendo algo que me hacia sentir feliz y realizado. Es algo indescriptible lo que se siente cuando por fin encuentras aquello que te hace feliz, lo que te inspira, te deja ser tu mismo y te da fuerzas para seguir adelante. Aunque nunca ha sido fácil ni dirigir, ni escribir, ni editar. Nada es fácil porque todo es un proceso de aprendizaje y todo requiere de voluntad y esfuerzo. Cuanto mas me daba cuenta de que algo me costaba hacerlo bien, mas rabia me daba y mas me motivaba para aprender a abordar ese problema.

Todo esto no habría podido hacerlo sin mi amigo Renato y mi hermana Carmen Alicia que me apoyaron desde el principio. Sobre todo estuvieron ahi cuando tenia dudas de mi mismo y cuando necesitaba que me levantaran el animo. Luego me fui dando cuenta de que podia avisar a mas amigos para que participaran en el cortometraje y al final gracias a ellos pude incorporar mas personajes al guión y pude tener ayudantes tanto en pre-produccion como en post-produccion.

Y así es como se fue cociendo mi primer cortometraje. Poco a poco con la ayuda de mis amigos y creyendo en mi mismo. Aunque suene a tópico es verdad. Nunca me había parado realmente a escuchar a mi interior, esa voz que me habla del mundo y se preocupa por las cosas. Entonces, escuche una canción ‘Dot Dot Dot’ de Alondra Bentley y empezó a conectar conmigo. Me inspiro una imagen. Era una chica mirando por una ventana. Parecía ser de noche y yo solo veía la luz de las farolas o de la luna entrar por la ventana y mostrarme la silueta de la chica de espaldas hacia mi. A partir de ahi, empece a imaginarme lo que ella podría estar sintiendo y me fue surgiendo el guión de dentro o de alguna parte en mi memoria. Mi amigo Renato me ayudo a ponerle un poco de orden a todo ese caos mental y sentimental que por primera vez estaba dejando salir. Y al final conseguimos terminarlo y darle forma. Aunque lo grabamos solo en 2 días, para mi fue una experiencia nueva y gratificante, este cortometraje significo el principio.